
La pintura impresionista le da un efecto dramático y se constituye en el centro focal de esta sala. Sus colores intensos evocan imágenes de los atardeceres en el desierto. El sofá principal está flanqueado por dos mesas: una cuadrada de madera y la otra con un tope de vidrio. La decoración se complementa con vasijas autóctonas mexicanas y esculturas en hierro.
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